Congelar el futuro

La elección puede darse con el fin de postergar la maternidad, por causas oncológicas o porque deben extirparse los ovarios. El tratamiento resguarda el potencial reproductivo.

La eficacia de esta técnica aumenta cuando los óvulos se conservan antes de los 35.

Gracias a los avances científicos las mujeres pueden desde hace varios años, preservar su fertilidad futura. La congelación de óvulos ha dejado de ser una técnica experimental para transformarse en una práctica habitual y segura.

Se ha convertido en la esperanza para muchas mujeres jóvenes con graves enfermedades, que en la actualidad se curan con tratamientos con alto riesgo de dejarlas sin óvulos.

La posibilidad de guardar los óvulos, hace que otras tantas mujeres jóvenes,  concientes del deterioro que sufren tan preciadas células a partir de los 35 años y sin tener dentro de sus planes la maternidad en ese momento por diferentes motivos, puedan planificar su vida con más tranquilidad.

En los inicios de los años 90, en el CER, Centro Especializado en Reproducción, comenzamos nuestras investigaciones en críopreservación de óvulos que después de las publicaciones pertinentes, nos permitió comenzar a guardar óvulos humanos que luego culminaron con los primeros nacimientos del mundo logrados con los mismos en el año 1997. Fue a partir de entonces que muchas mujeres se acercaron para evaluar si podían guardar sus óvulos, lo hicieron y así se creo  el primer banco de óvulos. Como todas las iniciativas en el campo de la Reproducción Humana hubo opiniones encontradas, pero a medida que las técnicas para congelar se hicieron mas accesibles y efectivas se llega, luego de casi dos décadas, a ser considerada una practica que esta dentro de la rutina de las Técnicas de Reproducción Asistida y que ya ha generado mas de 5.000 nacimientos en el mundo.

Podemos decir que las mujeres logramos ponernos en este aspecto a la par de los varones que ya podían preservar su fertilidad futura desde hace mas de medio siglo.

La preparación de las mujeres que desean preservar su fertilidad dependerá de la causa que lo motiva. En aquellas que tienen indicado guardar sus óvulos antes de una quimio o radioterapia, se implementan protocolos para incentivar la ovulación especialmente programados para esos casos. Cuando este tratamiento esta contraindicado, se puede guardar tejido ovárico. La actual sobrevida de mujeres jóvenes luego de ser tratadas por cáncer de mama y otras enfermedades serias, afortunadamente es muy alta. El hecho de tener guardado su material biológico y pensar en la maternidad colabora con el proceso terapéutico. Desafortunadamente hay escasa difusión de estas posibilidades y muchas pacientes llegan a la consulta en forma tardía.

Las que posponen su maternidad por razones profesionales, laborales o por no estar en pareja en ese momento, pueden ser evaluadas para saber en que momento de su reloj biológico están. En caso de decidir el procedimiento, recibirán  medicación durante alrededor de diez días, serán controladas con ecografías y se recuperaran sus óvulos en un medio quirúrgico bajo una leve sedación  por vía transvaginal con control ecográfico. Toda la intervención dura alrededor de quince minutos y luego de una breve recuperación la paciente vuelve a su casa. Los óvulos se vitrifican y quedan almacenados en tanques de nitrógeno líquido a -198 C por tiempo muy prolongado, sin perder su calidad inicial.

En realidad se aconseja utilizarlos dentro de lo que se considera edad reproductiva, antes de los 50 años, por razones relacionadas a la mayor morbilidad materno infantil mas allá de esa edad.

En el grupo de mujeres que guardaron sus óvulos por causas sociales, la gran mayoría se embarazo sin necesidad de recurrir a sus óvulos criopreservados. Muchas de ellas decidieron donarlos, otras descartarlos y otras a sabiendas del potencial que tienen esos óvulos de dar lugar a células madre inmunohistologicamente compatibles con ellas, decidieron conservarlos para un futuro por ahora mas lejano.

(*) La doctora Ester Polak de Fried es médica especialista en endocrinología, ginecología y en fertilidad. Presidente del CER, Institución Afiliada a la Facultad de Medicina de la UBA y miembro del Grupo de Interés sobre Preservación de la Fertilidad de la ASRM (Sociedad Americana de Medicina Reproductiva. www.cermed.com


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