ES CORRENTINO, TIENE UNA SEMANA DE VIDA Y AL NACER PESO 3,100 KILOS

La técnica permite seleccionar y utilizar los espermatozoides que sean sanos.


Vito tiene una semana de vida, un perfecto estado de salud y unos padres que tocan el cielo con las manos. Pero, además, este pequeño correntino tiene el orgullo de ser el primer bebé del mundo que nació por una novedosa técnica que se aplica en casos de infertilidad masculina.

El de la pareja de Valentina y Juan fue el primer embarazo obtenido con un sistema de filtrado selectivo de esperma, que se llama Separación Magnética con Columnas de Anexina V. Es un procedimiento que se está aplicando en casos de infertilidad masculina que además tienen fallas reiteradas con otras técnicas de fertilización. “Esta técnica experimental de filtrado selectivo de espermatozoides permite separar a los sanos de aquellos que tienen una alta fragmentación de ADN y por eso no prosperan en un procedimiento de fertilización asistida”, explica Ester Polak de Fried, directora del Departamento de Medicina Reproductiva del CER (Centro Especializado en Reproducción) y profesora de Endocrinología Reproductiva de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.

Los espermatozoides seleccionados se usan para fecundar el óvulo mediante la técnica del ICSI (Inyección Intracitoplasmática de un espermatozoide), y entonces se transfiere el embrión al útero de la madre. En los espermatozoides -como en todas las células del organismo- se puede desencadenar un mecanismo de muerte celular programada (apoptosis), que determina su autodestrucción. Gracias a nuevas tecnologías se pudo determinar que ciertos hombres tienen un alto porcentaje de espermatozoides apoptóticos, lo que se traduce en fragmentación del ADN. Esta ruptura del material genético del espermatozoide lleva al fracaso de la fertilización asistida.

Cuando Valentina y Juan llegaron al CER cargaban con una historia de casi diez años de intentos fallidos, pero que se adjudicaban sobre todo a ella. Entonces le hicieron un estudio a él, y se detectó que los espermatozoides tenían escasa movilidad, y alto porcentaje de fragmentación de ADN. Se decidió usar el filtrado de esperma: se aplica una carga magnética a los espermatozoides dañados y se los filtra a través de las Columnas de Anexina V. Los espermatozoides malos están “marcados” con fosfatidilserina, un fosfolípido que se une a la proteína Anexina. Se cargan magnéticamente Anexinas que se pegan a los espermatozoides con fragmentación de ADN. Luego se pasan los espermatozoides por un filtro imantado: los malos quedan adheridos a las paredes de las columnas y los sanos pasan. El esperma seleccionado se usa para fertilizar al óvulo y lograr la concepción.

En el caso de Valentina y Juan, en marzo se implantaron dos embriones y finalmente prendió uno. Los dos primeros meses la mamá tuvo que hacer reposo, pero luego fue un embarazo sano y relajado. Vito nació el 28 de noviembre por cesárea en la Clínica del Iberá, en Corrientes Capital. Pesó 3,100 kilos. “El bebé es una maravilla. Está bien sanito. Es increíblemente perfecto. Una bendición”, dijo el papá, Juan, a Clarín.

Su caso será publicado en la revista científica Fertility & Sterility, y es la primera publicación científica internacional que reporta un embarazo a término con este método. “Sé que es un gran avance científico. Estoy muy agradecido -agrega el padre-. Quizás en dos años volvamos a intentarlo”.


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